International Montessori School

   
 

María Montessori tenía una obsesión en su vida: el niño. Un año antes de morir, en 1951, en el noveno congreso International Montessori celebrado en Londres, ella declaró: "El honor más alto y la gratitud más profunda que ustedes pueden dispensarme es desviar su atención de mí hacia la dirección que estoy señalando ... el NIÑO."

Al niño le dedicó las 20 obras que escribió a lo largo de su vida. En ellas expuso la visión liberadora del niño, plasmó sus intuiciones pedagógicas y concretó el método que lleva su nombre: EL MÉTODO MONTESSORI.

Hoy que la reforma educativa vuelve a renovar principios, métodos y actitudes educativas, quizá olvidadas, la lectura de las obras de la Dra. María Montessori nos van a servir para dar sentido a normativas legales.

Ella veía la educación como la ayuda activa que se le da a la expansión normal de la vida del niño. No es la educación un postizo cultural, es, por el contrario, un proceso natural llevado a cabo espontáneamente por el ser humano y que se adquiere no sólo escuchando palabras sino mediante experiencias sobre el medio que le rodea. Como se afirma en el Diseño Curricular, "la existencia de un ambiente cálido y seguro, y de una relación personal afectuosa son factores necesarios para un adecuado desarrollo del niño."

El valor educativo del ambiente no es el único punto de encuentro entre los principios del Método Montessori y las líneas que sirven de referencia para el desarrollo de la reforma. Puede decirse que muchos de los conceptos importantes de la actual reforma educativa se basan en la concepción montessoriana de la educación.

 
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